El término Medicina Traslacional se acuñó en la década de 1990, pero comenzó a utilizarse ampliamente a principios de la década del 2000.

Originalmente, la investigación médica traslacional surgió a partir del concepto “del laboratorio a la cama del paciente”, como un tipo de investigación médica que buscaba eliminar las barreras entre el laboratorio, la investigación clínica y la aplicación del conocimiento en los pacientes.

Barry S. Coller de la Universidad Rockefeller de Nueva York (EEUU), define la Medicina Traslacional como: “la aplicación del método científico para tratar una necesidad sanitaria.” De esta misma forma opina que el objetivo principal de la ciencia traslacional es mejorar la salud de las personas.

El modelo de traslación habitualmente utilizado en la actualidad en la literatura especializada es el modelo de las 4T:

T1: del descubrimiento científico básico (conocimiento básico) a la aplicación clínica potencial (conocimiento teórico) a

T2: directrices basadas en la evidencia (conocimiento de la eficacia) a

T3: atención o intervención clínicas (conocimiento aplicado) a

T4: la salud de una comunidad o población (conocimiento de la salud pública).

La Medicina Traslacional genera un flujo de información y conocimiento del laboratorio a la clínica y de la clínica de vuelta al laboratorio, generando es un concepto bidireccional de conocimiento.

El objetivo final de la Medicina Traslacional es ayudar a los pacientes con un desarrollo rápido de nuevos métodos diagnósticos, productos medicinales y nuevo conocimiento médico para la prevención y tratamiento de enfermedades, permitiendo que las personas tengan acceso a atención sanitaria con una relación costo-efectividad razonable.

Fuente: https://www.eupati.eu/es/estudios-no-clinicos/medicina-traslacional/